Intenta ir a la franja de las 9 de la mañana o después de las 5 de la tarde entre semana. En esos momentos, la luz natural inunda el interior a través de las ventanas superiores del ábside, iluminando los marcos de mármol y el pan de oro sin que las multitudes del mediodía ni los cierres por oración te impidan disfrutar de las vistas.















